La equidad de género inicia desde la casa, es ahí donde la mujer construye
los pilares del respeto a su realización
personal, equilibrando ser madre, esposa,
profesionista y mujer.
La lucha por la equidad de género busca romper el paradigma de una cultura machista, en la que la mujer por naturaleza biológica
debe estar en la casa con toda la responsabilidad de la educación de los hijos, el hogar, su matrimonio y su trabajo.
Bajo ese esquema la mujer tiene una sobre carga de responsabilidades que por lógica genera la frustración de la disfuncionalidad
en todas las áreas, aunado a la vulnerabilidad de su autoestima por a la
carencia del espacio para su desarrollo
individual como persona. Esto es
agobiante, y lo padecen en todas las
clases sociales.
Estando ya en una situación
donde todo lo anterior es una realidad,
la mujer debe iniciar una estrategia de empoderamiento.
Es difícil porque siempre
hay resistencia al cambio, pero si queremos cambiar las cosas debemos hacer
cosas diferentes.
Primero definirnos a nosotras misma como personas, que nos
gusta, cuales son nuestros hobbies, que nos hace reír, llorar y gritar. Un
trabajo de autoconocimiento completo, que nos de la seguridad que por lo que
luchamos está fundamentado en una sobriedad
emocional y se refuerza en los derechos
humanos.
En la medida en la que podamos despejar quienes somos lejos de nuestras responsabilidades,
podremos definir la delegación de
responsabilidades y las líneas de gestión para generar la equidad en los
ambientes familiares, profesionales y personales.
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