jueves, 13 de agosto de 2015

Comunicación urbana


Estamos en una crisis social, lo que antes se conocía como ciudadanía incidente, una comunidad unida,  fraternidad vecinal,   personas con valores,  ahora ya son cosas casi extintas.

El espacio público están premiado de inseguridad, salir a jugar  en la acera  de tu casa es tan peligroso como jugar en la vía rápida.

Muchas veces te quedas con una sonrisa o  una mano extendida…  la cortesía que nos distingue de los animales  con trabajos es vista a la luz del sol.

Que nos  ha pasado, en serio es lo de afuera lo que nos inhibe.

Yo culpo  a que ya  no  se  escucha cri cri, ya no  se aprecia lo simple de la vida, la familia es un dibujo y pocos la construimos en casa.

Una la vida  de consumo y  adicciones cada día nos aíslan más.


Tu como estas, que soñaste hoy?

La equidad

La equidad de  género  inicia desde la casa, es ahí donde la mujer construye los  pilares del respeto a su realización personal, equilibrando  ser madre, esposa, profesionista y mujer.

La lucha por la equidad  de género busca romper  el paradigma de  una cultura  machista, en la que la mujer por naturaleza biológica debe estar en la casa con toda la responsabilidad de la educación de los  hijos, el  hogar,  su matrimonio y su  trabajo.

Bajo ese esquema la mujer tiene una sobre carga  de responsabilidades  que por lógica  genera la frustración de la disfuncionalidad en todas las áreas,   aunado a la vulnerabilidad de  su autoestima por   a  la carencia del espacio  para   su desarrollo  individual como persona. Esto es agobiante,  y lo padecen en todas las clases sociales.

Estando  ya en una situación donde todo  lo anterior es una realidad, la mujer debe iniciar una estrategia de empoderamiento.

Es difícil porque siempre hay resistencia al cambio, pero si queremos cambiar las cosas debemos hacer cosas diferentes.

Primero definirnos a nosotras misma como personas, que nos gusta, cuales son nuestros hobbies, que nos hace reír, llorar y gritar. Un trabajo de autoconocimiento completo, que nos de la seguridad que por lo que luchamos está fundamentado   en una sobriedad emocional y se refuerza  en los derechos humanos.


En la medida en la que podamos despejar quienes  somos lejos de nuestras responsabilidades, podremos definir  la delegación de responsabilidades y las líneas de gestión para generar la equidad en los ambientes familiares, profesionales y personales.

jueves, 6 de agosto de 2015

La biporalidad…


El principal síntoma o tendencia de la enfermedad mental es la ingobernabilidad y  el exceso de actividad física y  metal que se pronuncia en los estados de crisis.
Un bipolar en  manía tiende a confrontar a las líneas de autoridad que tiene a su alrededor, llámese padres, esposos, tutores, etc. Todo aquel que tiene  conocimiento de la enfermedad y  lleve el cargo de cuidador primario.

Es parte del brote que el discapacitado psicosocial, pretenda manipular circunstancias que le permitan aflorar las acciones más impulsivas que   de destape de la manía lo incite.

Es muy difícil que ante un rio desbordado de pensamientos y sentimientos encontrados,  el discapacitado  logre verse así mismo y tenga  la capacidad de controlar su sobriedad emocional.
Los incidentes generados en los estados de manía, comenzaran a crear problemas de cuestiones insignificantes, hasta encontrar incidir en acciones de mayor impacto.

Mucho depende si el estado en el que nos encontramos es  hipomanía (bajo riesgo) o la misma manía (alto riesgo).

Un estado de manía se reconoce por la irritabilidad y los actos impulsivos de trascendencia, se acentúa con intensidad y  la ingobernabilidad. Los pensamientos fluctúan  de manera  muy rápida y reaccionan al menor estimulo.

La aceptación…


Al dejar correr el pájaro loco que llevamos dentro, vamos en búsqueda de limites por rebasar, en ocasiones salimos librados por la suerte y en otras impactamos con una realidad abrupta que nos revela nuestro estado mental. Aun cuando los pensamientos corren,  un sentido imaginario  estamos conscientes que la mente se nos fue de las manos, pero no lo creemos y no lo queremos aceptar.
Aquí es cuando los cuidadores primarios  reconocen el episodio  y con mucha cautela interviene para advertir al discapacitado sobre su salud mental.


La vergüenza…

Reconocer que nuestros destellos de genialidad no eran tan geniales, que otros se dieron cuenta  y no pertenencia  a nuestra red de apoyo, que tuvimos actos con consecuencias.

Es terrible reconocer que uno se descuidó otra vez, que la cabras se nos fueron al monte.
Solo la humildad nos hará regresar a un estado de sobriedad emocional, regresar al tratamiento y a las visitas con el dr.
No es algo que en realidad quieres hacer, pues el medicamento tiene muchos efectos secundarios, pero hasta hoy la ciencia no ha hecho mucho por mejorar la condición  en la que nos sometemos para ser  un poco normales y poder vivir en paz.

El reto…


Es creer en lo que no creemos, obedecer lo que cuestionamos y lidiar con un fantasma que nunca dejara de hacer su sombra aparecer.


La esclavitud…


Entras de primera mano al  comercio de los fármacos,  el psiquiatra y sus favoritas drogas domésticas, que en paquete mínimo  te dan un antipsicótico, un moderador del ánimo,  un antidepresivo o inductor al sueño  y vitaminas. EL coctel de 5 a 8 pastillas por turno. Los efectos secundarios son un delirio, somnolencia diurna, pensamientos retardados, animo depresivo pero a su vez insensible, no lloras la muerte  ni ríes de un chiste. Te conviertes en zombi.
Todo esto porque nadie tiene otro remedio para la locura, de alguna forma tenemos que bajar avión.


Yo…

Sigo sin estar convencida  de lo que hago, sé que lo hago porque mi locura se desborda  y debo detener mi ingobernabilidad… es por amor a los míos, pero siento que la vida se me va en cada pastilla.

sábado, 1 de agosto de 2015

DESDE MI VENTANA

Siento lo ajustado de las paredes, en la falda de una inmensa montaña los veo pasar, corriendo a toda velocidad, carros, personas y sueños, queriendo igualar la vida del suelo americano, tristes, cansados y frustrados, luchan, persisten y subsisten, en una tierra en la que se perdió la comunicación, donde la comunidad es frágil y subjetiva, porque todos van de paso y de paso va la vida.
Sueños…
El lugar de lo imaginado, donde el inconsciente se divierte y explora los sinfines de una vida de experiencias.
Miedos, deseos, presente, futuro, no hay tiempo, ni orden, solo elementos que evocan la otra mitad de nuestra existencia.
Somos luz y oscuridad, somos prioridad y  lideramos un huracán  de sensaciones.
La dualidad se empata y no existe moral solo tú y la revolución de tus más íntimos deseos.
Amo soñar, y viajar sobre cada recoveco de mis pensamientos, vivo  libertad y  confrontación.
Comprendo  que el consiente  es encargado del mundo físico, responsable de tomar acciones y construirnos a nosotros mismos, pero siempre gobernados por la sabiduría del inconsciente.
La realidad paralela que no daña a nadie al dejarte llevar.
Me gusta ver a las personas que amo, desaparecer distancias y surfear juntos en mi locura.

Despierto, plena, segura y agradecida por estar aquí.